Capítulo 12 – Pamplona – Burgos

El 18 de junio amaneció bastante fresquito. Nos levantamos temprano… y salimos sin desayunar. La razón era sencilla: A 50 minutos teníamos deliciosos pintxos vascos. ¡Nos vamos a Pamplona!

Pamplona ya la habíamos visitado anteriormente, así que tras pasear por el centro y desayunar, seguimos hasta nuestro siguiente destino: Laguardia.

Plaza del Castillo

Por las calles de Pamplona

Desayunando pintxos

Y de postre, un dulcito…

Plaza Consistorial

De camino a Laguardia nos encontramos con Logroño. No teníamos pensado parar pero, ¿quién sabe cuando volveríamos? Así que una parada más, un breve paseo y continuamos el viaje.

Catedral de Logroño al fondo

Río Ebro

Laguardia es una localidad de la Rioja que conserva intacto su espíritu medieval. Pasear por sus silenciosas calles es un auténtico placer. A ello hay que añadir las espléndidas vistas a infinitos viñedos que se pueden disfrutar desde sus murallas perimetrales. ¡Imprescindible visita!

Puerta a Laguardia

Laguardia

Laguardia

Vistas de los viñedos

Comienza a calentarse el ambiente. Parada para quitar una capa de abrigo.

Ya se nos estaba echando la tarde encima, y queríamos poder visitar Burgos con paciencia pero… el camino nos deparaba otra sorpresa. A lo lejos íbamos divisando una estructura metálica y de formas sinuosas que simulaban ser vino derramándose sobre un edificio… Se trataba de las Bodegas Marqué de Riscal, un edificio diseñado por Frank Gehry que no pasa desapercibido, ya que destaca en medio de los edificios antiguos de sus alrededores. Así que decidimos parar y visitarlo, lo que nos impidió llegar a Burgos con tiempo suficiente para hacer una visita relajada a la ciudad.

Bodegas Marqués de Riscal

Llegamos a Burgos a las 19.30 horas, así que decidimos dejar la visita a la Catedral para el día siguiente. Una noche más, la Pan dormiría encima de una acera, a muchos metros del hotel, pero ya no me quitaba el sueño. Después de poner el candado, fuimos a dejar las cosas en el hotel y pasamos el resto de la tarde y la noche paseando por la ciudad. Para cenar, recomendado por unos amigos, pedimos revuelto de morcilla en “Viva la Pepa”, ¡y estaba buenísimo!

Vista desde el Mirador del Castillo

Plaza Mayor

Arco de Santa María

Revuelto de Morcilla en Viva la Pepa

 

Capítulo 11 – Barbastro – Sos del Rey Católico

Capítulo 13 – Burgos – Ávila

 

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